Mirar por una cerradura,
invadir la intimidad del tiempo.
Abrir arcones cerrados,
armarios de lunas herrumbrosas,
empujar puertas abandonadas
y avanzar entre las telarañas,
acariciar un collar de perlas en un viejo joyero
y sentir el perfume de la memoria, l
a de otros, la que hago mía sin derecho alguno.
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